miércoles, 7 de agosto de 2013

EDIFICIO BERGPOLDER (1933-34) ROTTERDAM - HOLANDA

“CONCENTRACION EN ALTURA”

La fotografía tomada desde la avenida Abraham Kuiperlaan, al norte del bloque; evidencia la extrema sencillez en el revestimiento de la edificación, con un fachada norte ligera, parcialmente cerrada, con elementos verticales continuos y lineales, en la que expone el racionamiento de los materiales constructivos; el Bergpolder pionero en vivienda social en altura, en la que se concentra la población obrera, como solución al abuso y falta de ordenamiento por el aumento acelerado de los habitantes en la creciente ciudad industrial. 

La expresión del pensamiento moderno en la arquitectura, del funcionalismo espacial, ”el Bergpolder no es extraño a propuestas de la cultura arquitectónica moderna, asépticas e impersonales” (Martí, A.C. (2000) Las formas de la residencia moderna, Edificio Bergpolder. UPC), el inicio del mínimum de vivienda digna, en el que la explotación del espacio vertical y la concentración de “unidades habitacionales o células” conforman un bloque urbanístico y estructural completo gracias a la disposición, proporción y conjunción de los partes, partes adicionadas a esa célula con el fin de reducir el área y así mismo los costos de la construcción, es decir un pasillo lateral de circulación en una fachada y en la fachada opuesta, balcones que permiten mayor asoleacion a los espacios internos (ideales del movimiento moderno); omitiendo la tradición de una cultura arraigada a la tierra, simplificando el habitar a una mera función desnaturalizada del hombre y puramente funcional. 

La planta baja dedicada a los servicios de la comunidad que habita la edificación, constituida por un frente público de tres tiendas,  mayores áreas de recreación que debido a la forma del bloque (un paralelepípedo  vertical) permiten mayores usos en el lote; con lo que se pretendía proporcionar equipamientos y servicios a la comunidad, mantener la comodidad y el confort en una  misma unidad edificatoria. Fachadas moduladas por una estructura aporticada latente  y evidente en elementos metálicos, verticales y horizontales que funcionan al mismo tiempo como revestimiento y que en función del material permiten mayores luces y por ende mayor aprovechamiento del espacio.

Edificio Bergpolder, Rotterdam – Holanda (1933)
Willem van Tijen, J.A. Brinkam, L.C. van der Vlugt
Extraído de Flickr por Arco Ardon el 16 de octubre de 2012. http://www.flickr.com/photos/croaghaun/4561167160/sizes/z/in/photostream/

Edificio Bergpolder, Rotterdam – Holanda (1933)
Willem van Tijen, J.A. Brinkam, L.C. van der Vlugt
Las formas de la residencia moderna, Pág. 154,  Carlos Martí Aris, 2000


Edificio Bergpolder (1933-34). Rotterdam - Holanda.

EL REFLEJO

A través de la manipulación de los materiales y sus nuevos tratamientos logrados con las innovaciones en la industria de la construcción. El hierro, el acero y aluminio, que se introducen en cada aspecto de la vida moderna; si se aumenta la resistencia del material se reduce la cantidad del mismo por lo tanto, la sección, las formas producidas variaran. La demanda aumenta y los arquitectos aprovechando las ventajas económicas de distribución y formas del nuevo material deciden utilizarlo de varias formas; por medio de la sección más apropiada para soportar y transmitir cargas, “columnas y vigas de hierro fundido forman el armazón de muchos edificios…y permiten cubrir grandes espacios con estructuras relativamente ligeras y a prueba de fuego”1, la estructura expuesta de la manera más pura se convierte entonces en el mismo ornamento y acabado del proyecto, los arquitectos, como dice Gropius, pueden entonces involucrarse por completo en el desarrollo del mismo, a partir de la construcción industrializada de elementos singulares (partes constructivas) que se repitan en el diseño y que por medio de la unicidad y repetición otorgar una identidad propia al edificio aprovechando “las ventajas indiscutibles de la producción industrial, la mejor calidad de las materias prima, el trabajo y un precio barato”

Obtener dicha rentabilidad, es la expresión de la industrialización, aplicada en obras como el Bergpolder-Rotterdam, una edificación de vivienda obrera en altura que busca potenciar la calidad y cantidad del espacio mínimo habitable. 

Un pionero en este tipo de construcción ubicado en un “distrito que consiste principalmente en casas de tres pisos de altura de la clase trabajadora y media-baja”3, pionero en la reconstrucción y restauración de los estilos de vida en crisis que los procesos de industrialización de las ciudades trajeron consigo, por un descontrolado crecimiento de la población. Concebir un espacio adecuado para dicha población dentro de la unidad habitacional, es encontrar soluciones a los problemas cotidianos a los que se enfrentan y por eso los arquitectos aplican el mismo ideal constructivo, eficiencia y rentabilidad. Formas simples lineales y continuas que no perturben el espacio y armonicen con él.

Los objetos introducidos en dicho espacio comienzan a cobrar una importancia tal que requieren un diseño adecuado, explotando los beneficios de la fabricación industrializada, y los metales aparecen dentro de esos objetos que sensibilizan a sus usuarios; se manifiestan como una extensión del diseño, de los arquitectos, y en esa inserción en el espacio los objetos buscan expresar ideas y sensaciones a través de las líneas de contorno, las superficies brillantes que reflejen todo el espíritu de la época, ese intento por suprimir todo lo sobrante que oculta la esencia del objeto y conservar entonces lo elemental, útil y bello representado en el objeto como tal y no en capas de variedades estilísticas.

Los metales se incrustan en todo el contexto de la vivienda urbana, las sillas, las camas, los espejos, los escritorios, los marcos de las ventanas y las barandas de las escaleras.

1 BENEVOLO, Leonardo; “Historia de la arquitectura moderna” Volumen primero, Pág.59. Taurus Ediciones 1963
2 GROPIUS, Walter. “Industrialización de la construcción”,1910, “La arquitectura del siglo XX. Pág. 34. Textos. Marchán Fiz, Simón.
3  ROTH Alfred. “La Nouvelle Architecture” Pág. 94. QUATRIÈME ÉDITION –traducción.

VAN NELLE FABRIEK
ARQ. Leendert Cornelis van der Vlugt, nació en abril 13 de 1896 en Rotterdam y murió en abril  25 de 1936 en Rotterdam
ARQ. J.A. Brinkmann, nació en 1902 en Rotterdam
*Extraido de Galería de paul.kampman Flickr el 16 de octubre de 2012
http://www.flickr.com/photos/paulkampman/6052719262/in/pool-835703@N25

CONSIDERACION DEL ESPACIO MINIMO

La distribución del espacio y la eficiencia del mismo, son unas de las principales preocupaciones del movimiento moderno; en la época de posguerra de siglo XX, Europa se encuentra bajo un proceso de restauración y reconstrucción de las ciudades azotadas por la guerra, las industrias reanudan su producción y así mismo la mano de obra requerida aumenta, lo que se traduce en la necesidad de mantener a dicha población obrera dentro del casco urbano donde se encuentran las fábricas y los puestos de trabajo. En Holanda, un grupo de arquitectos  (W. van Tijen, L.C. van der Vlugt y J.A. Brinkman) se encuentran para dar solución a dicha necesidad y recurren a un modo de concentrar la población, la vivienda en altura; manifestada en edificaciones de vivienda obrera, el Bergpolder y el Plaslaan, ubicadas en Rotterdam, Holanda. 

La planta en el Bergpolder, tiene un área de 55.68 m2 reduciendo al mínimo la dimensión del espacio que le corresponde a las 4 personas promedio que habitaran la vivienda; al sanitario sin lavado le corresponde menos de un metro cuadrado (0.8 m*0.8m), la ducha tiene 1.2 m2, una de las dos habitaciones tiene 7.8 m2 aproximadamente (para 2 personas); es decir el espacio ésta pensado como un medio, casi como un espacio de circulación más que de permanencia, el funcionalismo aplicado en extremo en donde “los términos estructura, espacio y función se aluden mutuamente constituyendo una sola forma estrictamente coherente en sí misma”1, y los espacios se transforman conforme la necesidad, “el salón con tabique acristalado en una segunda habitación para ser utilizado como comedor o dormitorio de los padres.”2  Se pierden los ritos en el momento en que se consideran los hábitos como meras actividades en busca de otro fin en donde no tienen un espacio propio para realizarse.    
                                                                                             
En el momento de amoblar la habitación moderna, vale la pena poner en consideración los distintos modos o estilos de vida que se llevan a cabo en la época; por un lado la configuración del espacio dentro de la unidad de vivienda en el Bergpolder permite únicamente a aquellos objetos estrictamente necesarios y modulados, una cama doble queda así, incrustada en el espacio y la circulación dentro de la habitación se confunde con el espacio de la cama. Por otro, el movimiento moderno explora la ergonomía y el diseño de objetos cotidianos, si bien existe como posibilidad amoblar el apartamento con una silla moderna, por costos dichos muebles no representaban una posibilidad concreta; se contraponen entonces tendencias del movimiento, la de los obreros en donde la diversidad no existe, solo hay uniformidad y regularización incluso en la forma como deben amoblar sus viviendas; y la burgués que llena la vida moderna con variedad de formas y tamaños conforme los materiales lo requieran y permitan.  Un sofá de Le Corbusier quedaría fuera de lugar en un pequeño y apretado espacio como lo es la sala de estar del Bergpolder. 

1 MARTÍ, A.C. “Las formas de la residencia moderna,” pág. 157. UPC
2 ROTH Alfred. “La Nouvelle Architecture” pág. 94. QUATRIÈME ÉDITION –traducción. 

PERSPECTIVA SALA DE ESTAR-HABITACION

VISTA SUPERIOR SALA DE ESTAR-HABITACION

LOS ELEMENTOS DE LA CIUDAD

En la Europa en el siglo XX, los arquitectos enfrentan una crisis económica y un déficit de vivienda provocado por la guerra, inician la búsqueda de una solución capaz de satisfacer las necesidades de la población que se encuentra en las ciudades agobiadas y destrozadas, y de la emergente población que se proyecta para el renacimiento de dichas ciudades. 

El pensamiento moderno se configura entonces a partir de debates, discusiones y experimentos, la Bauhaus, los CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna 1928-1959), las vanguardias artísticas, que van desarrollando y presentando el espíritu de la época y su manifestación en la arquitectura llevando a la práctica ideales expuestos por el manifiesto de Van Doesburg (“Hacia una arquitectura plástica”), que expone unos puntos claros que definan el nuevo espíritu de la época, “3. La nueva arquitectura es económica, o sea: organiza sus medios elementales de la forma más eficaz y económica posible, sin desperdiciar medios ni materiales. 4. La nueva arquitectura es funcional,...”1

Utilizando como punto de partida el ensayo anterior (ROJAS, Juan Andres “Soluciones de vivienda en lo alto”) en el cual se analizan las condiciones y las ventajas de un tipo edificatorio en barra como lo es el Bergpolder, el donde se  proporciona vivienda digna, a buen costo y para una densidad de población alta, identificar cuáles son los elementos urbanos que conforman el conjunto del Bergpolder, producto del desarrollo de los principios que se estaban forjando en el momento y que son objeto de estudio por las implicaciones socio-económicas, y arquitectónicas dentro de la ciudad.

El centro de gravedad del movimiento moderno es la vivienda, el habitar; la vivienda urbana es el elemento principal de la ciudad y por ende debe ser la máxima expresión de los principios del movimiento “…..La habitación debe ser  elemental y capaz de cambiar para que no pueda ser alterado por una pieza del mobiliario, la habitación está ahí para el ser para el ser humano y no el ser humano para la habitación”2, así los materiales que se usan para lograrlo, son puros y deben estar cargados de un carácter objetivo y funcionalista.

La distribución del espacio del Bergpolder es la expresión del funcionalismo con la consideración del existence minimun, el metro cuadrado es todo habitable y la circulación y la permanencia se encuentran separadas por una fina línea; la posibilidad de obtener dichas características espaciales, se basa en el buen uso de los materiales y del aprovechamiento de las propiedades del mismo.

La modulación del edificio a través de la estructura, es la clave para proporcionar condiciones aptas para poner en serie un modelo de unidad habitacional, “una malla de acero (pequeñas secciones y ligereza de peso)”es la unidad estructural que se repite en nueve niveles, elementos horizontales y verticales que funcionan en simultaneo a tracción y a compresión, reducen el uso de material rigidizante y dinamizan la estructura y el espacio, la malla que se apoya sobre un basamento de concreto logra concentrar y elevar la vivienda; de esta manera la superficie sobre el terreno disminuye y se potencian los usos del suelo; es decir, la superficie que queda sobre el terreno se cede como espacio público y colectivo, es la transición de los elementos de la ciudad, los equipamientos colectivos que proporciona la ciudad con la vivienda zonificada.
Aparece otro elemento urbano, el equipamiento en el espacio público; entorno al centro de gravedad (la vivienda), se articulan zonas verdes, plazas o parques, comercio, etc., que agregan un valor urbanístico en el proyecto; el Bergpolder deja su planta baja para 2 locales de comercio y una amplia zona verde, proporcionando un desarrollo y crecimiento integral a la ciudad, dejando de lado la zonificación de actividades del renacimiento, hace de la ciudad una ciudad extensa, valoriza el suelo y las poblaciones más afectadas (los obreros)  deben retroceder y buscar opciones más rentables.

El movimiento moderno propone una ciudad concentrada, (intensiva en comparación con la renancentista) en la que se relacionen los elementos urbanos y proporcionen un mejor estilo y calidad de vida para los habitantes de la ciudad. Un modelo incluyente.

1 BLIJSTRA R. “La arquitectura holandesa después de 1900”, Pág. 26, P.N. van Kanpen, Amsterdam, 1960.
2 FRAMPTON Kenneth. “Historia crítica de la arquitectura moderna”. Pág. 133.  Editorial Gustavo Gili, S.A, Barcelona, 1987
3  ROTH Alfred. “La Nouvelle Architecture”. Pág. 94. QUATRIÈME ÉDITION –traducción.


Tatihana González Rodriguez

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